Blogia

musicaterapia

Tres genios y su "materia gris"

Einstein, Mozart y Beethoven nunca supieron, pese a ser genios, que su cerebro era más grande de lo normal, pero ahora se ha comprobado que la "materia gris" aumenta con el entrenamiento musical y las matemáticas. El neurólogo alemán Gottfried Schlaug mantiene que la música desarrolla una porción del cerebro que incluye el sistema nervioso central y se prolonga como "sustancia gris" por la médula espinal. Así lo ha comprobado en un estudio realizado con 15 jóvenes músicos, que recibieron adiestramiento musical desde su infancia.
Las imágenes obtenidas, mediante técnicas de resonancia magnética, evidencian "cambios estructurales" en las regiones sensoriales y motoras de sus cerebros, en comparación con las de otras 15 personas sin entrenamiento musical. El doctor Schlaug cree que el mayor desarrollo del cerebro es una respuesta a la demanda que implica el aprendizaje musical y ha presentado los resultados de su investigación en la reunión que celebra en Filadelfia la Academia Estadounidense de Neurología.
Los 15 músicos profesionales cuyos cerebros han sido analizados "tenían relativamente un mayor volumen de sustancia gris en la región motosensorial primaria izquierda y derecha del cerebro", ha explicado el neurólogo.
"Las diferencias son también evidentes en el cerebelo, que coordina los movimientos", explicó Schlaug. El científico alemán ha indicado que la única explicación posible, diferente a la que vincula la música con el mayor desarrollo del cerebro, sería considerar que las modificaciones en el cerebro existen de modo previo y son las responsables de que esas personas tengan tendencia al estudio de la música.

Música para curar

Música para curar

La musicoterapia es una técnica terapéutica que utiliza la música en todas sus formas con participación activa o receptiva por parte del paciente. Todos nosotros sabemos reconocer cuándo una canción nos parece alegre o nos parece triste. Generalmente asociamos nuestro estado de ánimo a la melodía de numerosas obras de todo tipo. Pues bien, precisamente la musicoterapia recurre a estas melodías como método para curar o reducir diversos problemas de salud.

La idea de base es reconocer que gran parte de las enfermedades tienen su origen en el cerebro, quien luego transmite a una parte del cuerpo un estímulo determinado que reproduce una enfermedad. Con la musicoterapia se intenta hacer llegar al cerebro unos estímulos que le lleven a una relajación o anulación de los que reproducen la enfermedad, a través de diversas melodías con las que se pueden conseguir efectos sorprendentes.

Aunque la musicoterapia ya se conoce desde la antigüedad, en los años 40 de nuestro siglo se utiliza como rama de medicina recuperativa, que con efectos fisiológicos, afectivos y mentales, contribuyendo a un equilibrio piscofísico de las personas. Hoy en día se aplica fundamentalmente en desequilibrios nerviosos, influye positivamente sobre el corazón y pulmones, alcoholismo, drogas y como prevención de suicidios, aunque todavía es necesario profundizar mucho más en el tema.

El esquema básico de trabajo en esta disciplina contempla tres aspectos: la interacción positiva del paciente con otros seres, la autoestima y el empleo del ritmo como elemento generador de energía y orden. La musicoterapia actúa como motivación para el desarrollo de autoestima, con técnicas que provoquen en el individuo sentimientos de autorrealización, autoconfianza, autosatisfacción y mucha seguridad en sí mismo. El ritmo, elemento básico, dinámico y potente en la música, es el estímulo orientador de procesos psicomotores que promueven la ejecución de movimientos controlados: desplazamientos para tomar conciencia del espacio vivenciados a través del propio cuerpo.

La herramienta sonora más poderosa según muchos terapeutas del sonido es el canto de armónicos. A través de nuestras propias voces, podemos proyectar a la parte enferma la frecuencia de resonancia correcta, y devolver su frecuencia normal. Según Jonh Beaulieu, la entonación de armónicos afecta incluso al flujo de la kundalini de las tradiciones místicas. Tema muy relacionado con los mantrams tibetanos realizados para limpiar los chakras y despertar su energía para alcanzar la iluminación.

Aquí les dejo una lista de obras clásicas y su virtud por si les interesa:

Insomnio:
Nocturnos de Chopin (op. 9 n.º 3; op. 15 n.º 22; op. 32 n.º 1; op. 62 n.º 1)
Preludio para la siesta de un Fauno de Debussy
Canon en Re de Pachelbel

Hipertensión:
Las cuatro estaciones de Vivaldi
Serenata nº13 en Sol Mayor de Mozart

Depresión:
Concierto para piano nº5 de Rachmaninov
Música acuática de Haendel
Concierto para violín de Beethoven
Sinfonía nº8 de Dvorak

Ansiedad:
Concierto de Aranjuez de Rodrigo
Las cuatro estaciones de Vivaldi
La sinfonía Linz, k425 de Mozart

Dolor de Cabeza:
Sueño de Amor de Listz
Serenata de Schubert
Himno al Sol de Rimsky-Korsakov

Dolor de estómago:
Música para la Mesa de Telemann
Concierto de Arpa de Haendel
Concierto de oboe de Vivaldi

Energéticas:
La suite Karalia de Sibelius
Serenata de Cuerdas (op. 48) de Tschaikowsky
Obertura de Guillermo Tell de Rossini

La música es un lenguaje universal

Todos los seres humanos tenemos más disposiciones musicales de la que imaginamos. Toda persona es musical. El mundo es musical por naturaleza. La música es un lenguaje que posee componentes universales, que atraviesan todas las fronteras de edad, sexo, raza, religión y nacionalidad. Sus seguidores superan en número a los hablantes de mandarín y todos los demás idiomas. La música se eleva por encima de todos los niveles de ingresos, clases sociales y educación. La música habla a todo el mundo y a todas las especies.
La música es la compañía constante que nos sigue en todo lo que hacemos, pensamos o estamos. La encontramos en la naturaleza una y otra vez en los pájaros y su canto, el agua al caer, la brisa golpeando el vidrio. Sonidos, ciclos de vida y existencia de los seres vivos, reflejados en años, meses, días, estaciones, todo tiene un ritmo, todo tiene un sonido particular, todo tiene una altura específica, todo tiene un tiempo.
Además de las cosas naturales que nos rodean están esos elementos musicales en objetos cotidianos como por ejemplo el sonido del timbre de la puerta que siempre nos interrumpe con un afinado intervalo de tercera ( la-fa) o cada vez que el metro cierra sus puertas nos despide con un arpegio de si bemol mayor y para no ir tan lejos la melodía del reloj despertador que nos despierta cada mañana.
Todos estos ejemplos revelan el gran contacto que tiene la sociedad con la música. Y es que la música a diferencia con las otras artes (pintura, escultura, cine) se presenta a nosotros así no la estemos buscando: nos interrumpe en nuestro oído, nos invade sin pedir permiso y nos envuelve en su encanto sin poder evitarlo. Nos impone su tiempo y se vuelve uno con quien se lo permite.

Ejercicio de equilibrio y ritmo

Sugiero una experiencia.
Siéntese en una silla…espalda y cintura blandas, columna suavemente erecta…los brazos extendidos naturalmente, a los costados del cuerpo, con las yemas ‘a tierra’…
Apoye sus pies sobre el borde exterior de las plantas…registre su forma de conexión con el suelo…cierre suavemente los ojos…
Respire suave y silenciosamente…
Escuche su ritmo interior…
Al comienzo, seguramente se distraerá con facilidad, pero poco a poco comenzará a percibir una marea rítmica interior fascinante que capturará su atención…
El suave flujo y reflujo de su respiración, funciona como telar de fondo en donde se tejerán innumerables pulsos rítmicos.
Latidos…ondas…emociones…ritmos…pulsaciones…tiempo…espacios…
Comience a registrar la incidencia de su ‘audición interior’ en la forma de arraigar o asentar sus pies en el suelo…la relación entre contacto firme y pulsación de equilibrio es directamente proporcional.
Cuando más sereno y parejo –sin baches- es su ritmo vital, más asentado sentirá su peso a la tierra y todo su cuerpo se pondrá en mayor contacto con la realidad. Sea paciente y sensible, no demande resultados inmediatos…
Seguramente su respiración se ha profundizado espontáneamente.
Escuche su ritmo interior…
El latido natural de su propia vida.

Un instrumento para cada mal

Cada instrumento musical posee una cualidad terapéutica. A continuación se enumera alguno de ellos:
Arpa: Puede ser muy sedante en los registros medio - bajos o muy excitantes en los registros agudos.
Mandolina: Instrumento medieval. Adecuado a los niños y adolescentes por su sonoridad más alegre que la guitarra.
Castañuelas: Instrumento de percusión que imprime un aire de fiesta insustituible.
Clarinete: “Flexible y expresivo, propio en el modo mayor para melodías de carácter gozoso o contemplativo, o para explosiones de júbilo; en el modo menor sirve para melodías tristes y reflexivas o para pasajes llenos de pasión y dramatismo”. (Rimsky - Korsakov, D: 1964: p. 238).
Contrabajo: Función rítmica y no melódica: En el registro bajo resulta siniestro y en el alto genera tensión, a juicio de Rimsky- Korsakov.
Viloncello: su timbre suele gustar a los niños deprimidos.

Viola: “Posee una sonoridad seriamente expresiva, que se diría llena de emoción”. (Copland:1970: pp. 97-98)
Violín: Posee una cualidad lírica indudable. Su timbre agudo resulta excitante. Su sonido y el de la flauta no son indicados con niños psicópatas por sus sonidos enervantes.
Trompeta: Evoca la fuerza. Es un sonido brillante que puede ser dulce cuando se toca suavemente o estridente en momentos dramáticos.
Tambor: “Instrumento rítmico productor de ruido, no tiene una entonación definida, a excepción del timbal, cuya extensión dinámica va desde un rumor espectral y lejano hasta una abrumadora sucesión de golpes sordos”. (Copland: 1970: pp. 97-98).
Piano: Es el instrumento más utilizado en musicoterapia por su idoneidad tanto para crear estados de ánimo como para acompañar actividades rítmicas y danzas. Son adecuados pianos de timbre poco estridente y algo opaco.
Pandereta: Alegre, pero puede fatigar. Útil para acompañar.
Oboe: “Sin arte y gracioso en la escala mayor; patético y triste en la menor. En registro bajo, salvaje y en registro muy alto, duro, seco”. (Rimsky- Korsakov, D.: 1964: p. 238).
Corno: “Tiene un sonido suave, agradable, casi líquido. Si se toca fuerte adquiere una calidad majestuosa, matálica, que es todo lo contrario de su sonido suave”. (Copland:1970: pp. 97-98).
Flauta: “Es un timbre blando, frío, fluido, suave como la pluma”. (Copland: 1970: pp. 97-98). Es apropiada para melodías de carácter simple y gracioso. “En el modo menor imprime suaves toques de punzante dolor” (Rimsky - Korsakov, D.: 1964: p. 238). Es un sonido que atrae y alegra a los niños, pero no se debe olvidar su carácter enervante si se escucha o toca largo tiempo, especialmente cuando se trata de instrumentos no profesionales.
Guitarra: Su sonoridad es triste. Ejerce gran atracción en los niños, tanto por su sonido como por su aparente facilidad de ejecución, y también por el auge introducido por los cantantes de folk, rock, etc.
Organo: Es el más completo de todos los instrumentos y el más rico en armónicos, que hace de él un gran instrumento en terapia. Los órganos electrónicos deben elegirse de la mejor calidad posible, con sonido cuanto menos metálico, mejor. Es muy adecuado para ayudar a crear estados de ánimo y poco conveniente en actividades de danza.